VAMPIRO

Qaaw Sotz. "El Señor Murciélago". Murciélago antropomorfo maya. Periodo clásico tardío (600-900 d.C.)
A veces me sorprende la forma tan sencilla con qué damos nuestra "opinión (imposición) sobre algún aspecto de la vida de aquellos que nos rodean. Siempre parecemos intrigados por saber hasta el último detalle de sus vidas y cuando notamos que nuestro concepto no se ajusta al que ellos viven, es entonces cuando creemos tener todo el derecho para decir que algo esta mal y que deben meditar sobre ello para encontrar una pronta solución. ¡Juzgar, criticar, condenar! ¿Por qué cómo pueden estar agradecidos con la vida cuando les falta aquello que necesitamos nosotros para ser felices? ¡Eso no es posible! Es curioso como parecemos tener siempre la perfecta solución para que otros enderecen el camino y, sin embargo, somos unos inútiles cuando se trata de encontrar la solución a los problemas que aquejan nuestra existencia. ¡Que ironía! De alguna manera pensamos que nuestra vida es mejor que la suya y, por lo tanto, deben seguir nuestro ejemplo. No importa cuan contentos los veamos, porque mientras no se ciñan a nuestras rutinas (aquellos procesos que han mecanizado nuestra existencia reduciendo este mundo maravilloso en algo soso) nunca seremos capaces de dar crédito de que el camino en el que se encuentran también tiene corazón. Siempre estaremos, como vampiros, a la caza de su espíritu y buscando cualquier oportunidad para humanizarlos… ¿Y tú, eres un vampiro?
* Quisiera agregar que a veces, somos nuestro propio vampiro, sólo a veces...